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El Perro del Hortelano
Mérida Viva
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Es la nueva sección de Mérida Viva en la que ofrecemos un espacio para contrastar puntos de vista sobre manifestaciones artísticas.
Recientemente la Compañía Estatal de Teatro concluyó la primera temporada de El perro del hortelano, de Lope de Vega. Con los comentarios sobre este suceso cultural inauguamos esta sección.
Incluimos las opiniones tal y como fueron enviadas. Bienvenido este ejercicio de crítica tan necesario en nuestra Mérida, cada vez más viva.
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| Luis Pérez Sabido / Dramaturgo |
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La puesta en escena de la obra El perro del hortelano constituye un verdadero acierto de la Compañía de Teatro del Estado, por cuanto nos permite acercarnos a la dramaturgia poética del más grande genio del Siglo de Oro español: Lope de Vega. La dirección de Francisco Marín, ágil y apegada al texto, nos hizo disfrutar tanto los enredos palaciegos como la musicalidad del verso del Fénix de los Ingenios, llevados a buen puerto por los actores yucatecos. Mi aplauso para todos; en especial, a Paco, Analie y Oswaldo Ferrer.
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| Salvador Lemis / Dramaturgo |
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Del gentil Lope de Vega Carpio –y ecos de Bocaccio– llega al escenario yucateco la comedia palatina El perro del hortelano (1618). Con todas las dificultades posibles del verso –desde redondillas, sonetos, romances, décimas hasta endecasílabos sueltos y pareados, quintillas y octavas–, el autor plantea un tour de force para buenos intérpretes. Y sale en buena lid con esta propuesta de Paco Marín Manzanero, un director preciso, fino, intrépido, culto y seguro de sí y de lo que hace. Destreza actoral de Analie Gómez, Eduardo Góngora y Oswaldo García Ferrer, apoyada en un séquito de jóvenes valores, provoca el disfrute del espectador actual. Resalto aquí la delicadeza visual de la propuesta, que hace cuajar el alto profesionalismo del director con el tránsito a otra época de la imagen escénica. Y García Ferrer se apropia intuitivamente de la pertinencia artística para estar a la altura de los grandes escenarios. Una Compañía sin salones de ensayo, sin orquesta ni tarima, sin sede ni equipo fijo, logra crear. Esa es la lección. Muchos no perdonan la presencia de tanta juventud, porque asocian las Compañías teatrales con Museo momificado, pero yo la aplaudo. Con tijera de podar para la dramaturgia de los textos que propone, sería perfecta./
“Con esto, senado noble,/ que a nadie digáis se os ruega/ el secreto de Teodoro,/ dando, con licencia vuestra,/ del perro del hortelano/ fin la famosa comedia.
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| Juan de Dios Rath / Director y Actor |
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El teatro de Lope de Vega, aunque hoy se quiera popularizar y en su tiempo fuera popular, exige un compromiso más serio con su puesta en escena. Por principio, convocar actores profesionales.
Es un elenco muy desigual y pobre. Tenemos chavos que apenas se pueden parar en un escenario balbuceando palabras que evidentemente no entienden. El personaje protagónico es bien resuelto por Analie, sin que tenga una réplica mínimamente interesante por parte de su co-protagonista. Eduardo no entendió que el personaje es una encarnación del mismo Lope de Vega, que "verbo mata carita" y que la condesa aspira al amor de un hombre atractivo por su ingenio y discreción y no por su postura y sex appeal, que para hacer esa distinción precisamen-te pone Lope a los otros pretendientes de la Condesa; que en un casting más comprensible, tendrían que ser galanes más apuestos que Teodoro, aunque menos dotados en cuanto a discreción e ingenio.
Entre lo rescatable destacaría: el trabajo de caracterización de Ulises, siempre comprometido con un alto sentido estético y una propuesta actoral joven, refrescante y atinada, aunque no veo por qué hacerlo representar un rol de viejo si hay en Yucatán actores notables con la edad del personaje.
Miguel Canto muy bien, actor de gran experiencia y maestro de actores, es lamentablemente desperdiciado pues hubiera hecho una excelente interpre-tación de Teodoro, dándole a Analie la réplica que necesitaba para hacernos verosímil la historia.
Sebastián Liera desperdiciado lamentablemente, pues como Miguel, es un actor de sólida preparación y me pregunto por qué no ocurre que actores de estas características sean los que lleven el peso de la puesta en escena y se le deje a jóvenes incipientes una tarea que evidentemente los sobrepasa.
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| Ernesto Fundora / Crítico y Editor |
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Para su nueva entrega, la Compañía Estatal de Teatro que dirige desde su fundación Paco Marín trabajó sobre El perro del hortelano, de Lope de Vega, y nos presenta una atractiva puesta en escena que deleitó al público que pudo presenciarla durante la temporada de estreno en el Peón Contreras.
La visualidad del espectáculo se apoya, fundamentalmente, en un hermoso diseño de vestuario y en elementos escenográficos mínimos que refuerzan el sentido del texto que se enuncia: todo se construye desde la palabra. Lugares y personajes se caracterizan desde los predios del lenguaje, así como las situaciones y los enredos de que la textualidad se vale para crear la ficción.
Dentro del elenco de actores que tuvo ante sí el reto de volver voz e imagen el poderoso verso del dramaturgo que fijó para la historia del teatro los cánones de la dramaturgia de los Siglos de Oro cuando escribió su “Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo”, destacan, entre otras, las actuaciones de Analie Gómez, Eduardo Góngora, Oswaldo Ferrer, Miguel Ángel Canto, Ulises Vargas y Sebastián Liera.
Analie construye su Diana desde la delicadeza y el donaire que este personaje exige. Segura en sus transi-ciones y poseedora de una hermosa voz que supo enunciar magníficamente los versos de esta pieza del Fénix de los Ingenios, la actriz desempeña su rol de dama –que junto al galán y al gracioso constituyen las funciones actanciales básicas sobre las que descansa todo el andamiaje de la comedia de los Siglos de Oro–, y con los apegos y desapegos hacia su secre-tario, varía constantemente el peso de la teatralidad. Eduardo Góngora hace visibles las contradicciones amorosas de Teodoro y logra transformarlas en acción escé-nica. Oswaldo Ferrer, como Tristán, destaca por el trabajo corporal de su interpretación y la gracia con que nos dibuja su personaje, elementos que llegan a su máxima expresión en la genial escena frente al conde Ludovico –uno de los momentos más espectaculares del montaje– junto a Miguel Ángel Canto y Ulises Vargas. Sebastián Liera, aun desde su personaje pequeño pero no menor, manifiesta su excelente preparación y sus dotes histriónicas.
Permitirnos el acceso a un texto y un autor indispensables de la dramaturgia de todos los tiempos, apostar por los jóvenes y crear por sobre las limitaciones de no tener salón de ensayos o sede, son aciertos que este nuevo montaje verifica. Saludo esta puesta en escena de El perro del hortelano y la decisión de su director y de su elenco por actualizar así el legado de un clásico entre nosotros.
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| Ricardo E. Tatto / Periodista |
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El reciente montaje de la CET bajo la dirección de Paco Marín superó el inicio incierto que tuvo con Zorros chinos, ya que El perro del hortelano resultó una puesta en escena que si bien contó con recursos similares tuvo mejor calidad en cuanto a las actuaciones. Los actores de la compañía se notaron mucho más acompasados entre sí, ya que a través de numerosos ensayos lograron concatenarse entre sí como los engranajes de un reloj suizo, para entregarnos una comedia palatina pródiga en enredos y entuertos, con situaciones tales que llevaron al paroxismo de la risa a gran parte del público que en esta ocasión se caracterizó por su generosa asistencia.
El mayor logro del montaje ha sido crear y acercar públicos al teatro, ya que tuve oportunidad de ir al principio de la temporada y a la última función, y en ambas me sorprendió la sensibilidad y recepción de la gente para entender y compenetrarse con un texto del siglo XVII escrito en verso y compuesto de sonetos.
Lo anterior no es un logro cualquiera, y menos si consideramos que pese a la extensión de la obra (que dura poco más de dos horas) nadie se movió ni un ápice de su butaca. Si acaso, lo criticable del montaje sería la pobreza de los recursos escenográficos, que habrá que afinar con el equipo de producción y la breve temporada en cartelera, que por la cantidad de recursos invertidos en la obra bien valdría la pena que se presentara al menos un mes más.
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